Los traumatismos pueden presentarse de varias formas:
- Fractura del esmalte o de la corona.
- Luxación (movilidad o desplazamiento del diente).
- Avulsión (diente totalmente arrancado).
- Daño en tejido blando (labio, encía, lengua).
Cada tipo exige una respuesta distinta. Por eso es importante la valoración por un odontopediatra con experiencia en traumas infantiles.